Brasil está enamorado de una señora de 79 años que hasta hace unos días era básicamente una anónima. De unos meses para acá, Tânia Maria se convirtió en una celebridad improbable: su magnífica actuación en "O Agente Secreto" la elevó a niveles increíbles. La viejita del interior de Rio Grande do Norte salió de su casa modesta para convertirse en imagen publicitaria de franquicias gigantes y, como parte del elenco de la película, es candidata a un Óscar.
Quien vio la película sabe perfectamente por qué despuntó así, de la nada, hacia la fama. El personaje que interpreta en la película, Sebastiana, es uno de los grandes encantos del largometraje. Sabia, divertida, desenvuelta, con un timing perfecto, se roba todas las escenas, incluso teniendo gente del calibre de Wagner Moura en el set. La viejita es lo máximo.
La pregunta importante aquí, sin embargo, es: ¿cómo alguien con ese talento pasó desapercibida durante casi ocho décadas? O, en realidad, quizá la pregunta que de verdad me desconcierta es: ¿cuántas otras Tânias Marias hay por ahí, perdidas por Brasil, y que jamás van a ser descubiertas, ni temprano ni tarde, ni en la adolescencia ni rozando los ochenta años?
Porque el descubrimiento de la actriz fue totalmente casual. No tenía formación en artes escénicas, no tenía un agente buscando papeles, nada por el estilo. Lo que pasó fue que, en el rodaje de "Bacurau", largometraje anterior de Kléber Mendonça Filho, tocaron a la puerta de Tânia Maria en busca de extras. Ella hacía trabajos manuales y preguntó cuánto pagaban por ese servicio. Calculó que los R$ 50 de la diaria eran más de lo que ganaría normalmente y aceptó.
El resto es historia. De un cameo en "Bacurau" se convirtió en una de las estrellas de "O Agente Secreto". Ahora tiene hasta una estrella en el Paseo de la Fama en Los Ángeles. En serio. Y solo no va al Óscar por problemas de salud. O, como dice ella, "porque alguém tem que ficar para brilhar por aqui".
Pero la pregunta, como dije, es sobre las otras Tânias Marias. Y lo único que se me ocurre decir es que esta es una de las desgracias de un país tan desigual. Recuerdo haber leído en algún lugar que el cineasta Luis Buñuel le habría preguntado a alguien: ¿cuántos Shakespeares habrán nacido en Paraguay sin que nadie se enterara? Puede ser... ¿Por qué no?
Hay otro caso que adoro, que es el del chico Domingos dos Santos Neto. Residente de Açailância, en el interior de Maranhão, se ganó al mundo con sus videos maravillosos sobre ciencias, que publica en las redes sociales. Es el McGiver del mundo científico: con tres canicas y una liga para el cabello el tipo puede enseñarte Física Cuántica, de un modo que cualquiera puede entender.
Si las personas tuvieran oportunidades iguales, ¿cuántas actrices fantásticas más descubriríamos? ¿Cuántas pintoras? Escritoras. Ingenieras. Gestoras. Cantantes. Periodistas. Pero hoy esos talentos están subutilizados. Es posible que en el sertão del Cariri haya una cineasta capaz de traernos un Óscar, que en medio de la selva, en Acre, exista una científica capaz de darnos un Nobel, de descubrir la cura del cáncer. Pero esa persona hoy trabaja 10 horas al día como empleada doméstica, o realizando trabajos manuales.
No voy a decir que sé cómo resolver esto. No es fácil. Pero tal vez algún chico flacucho en el Valle del Jequitinhonha tenga esa respuesta.